PREMIO BETTY SERRANO

 

 

El Premio Betty Serrano surge de los eventos celebrados anualmente con nuestros embajadores en la Antigua Fábrica Damm de Barcelona.

Betty Serrano acudió por primera vez al evento del 2018 a la presentación del documental ‘Thar-Ua’ (palabra que significa ‘superación’ en tibetano) de Sea to Summit, donde se presentaban las proezas de 4 deportistas extremos en diferentes disciplinas y las complejas situaciones que los llevaron al límite. Cuando preguntamos quién había cruzado la línea que separa la zona de confort de la desconocida en el último año, Betty no pudo levantar su mano porque sentía que sus miedos e inseguridades no le permitían salir de su zona de confort para conocer y vivir nuevas experiencias.

 

Ferran Latorre visitó a Betty en su domicilio mientras se estaba recuperando

 

Así fue como Betty se propuso cambiar y salir de su entorno más estable para iniciar una nueva etapa en su vida que no podía imaginar. Empezó a hacer excursiones por la naturaleza acompañada de su marido y nuevos amigos montañeros y, poco a poco, fue confiando y venciendo sus inseguridades hasta que al año siguiente realizó un trekking por las Dolomitas.

 

Así que, por fin, Betty ya era una de las personas que había salido de su zona de confort. Sin embargo, cuando mejor estaba, un diagnóstico médico daba un revés inesperado a su vida.

 

Lo mejor de todo es que ese proceso de superación en el plano mental y físico realizado en la naturaleza le sirvió para superar su enfermedad y encararla con optimismo, fuerza y determinación. Cuando recibimos su email explicándonos su historia nos encontramos con una persona inspiradora, ejemplo de ‘Thar-Ua’ (superación) y del tipo de personas a las que queremos llegar. De repente, ella era quien explicaba su proeza, no los grandes deportistas a los que iba a ver en nuestros eventos.

 

Así es cómo nace el Premio Betty Serrano, en reconocimiento a Betty por sus ganas de ser mejor, de vivir y de encarar las dificultades con el comportamiento de quien se sabe ganador, aún si tocara perder.

 

El Premio tiene como finalidad poner en conocimiento todas esas historias personales escondidas en las que existe un punto de inflexión en la vida de alguien. Buscamos, en definitiva, a quien haya protagonizado un nuevo proceso vital en su vida a través de la naturaleza, ya sea en modo de superación personal, cambio de estilo de vida hacia positivo, o que este cambio sea también relacionado con una acción de sostenibilidad. ¿Quién sabe? Estamos en busca de los ‘nuevos héroes’.

 

Carta de Betty Serrano

Siempre creí que no pintaba absolutamente nada en el mundo de la montaña (hablo de la montaña porque es el mundo que he conocido a nivel naturaleza, pero esto se puede extrapolar a todo lo que a ella concierne: montaña, mar, cielo… infinidad de lugares donde encontrarse en sintonía con ella). Pero resulta que no es verdad, yo sí pinto en la montaña y también en la vida de las personas que he conocido gracias a ella, al igual que ellas son importantes para mí.

 

 

Betty, en su trekking por Dolomitas

 

 

Mi historia, sí, es una historia de superación y va muy relacionada con los miedos y barreras mentales que tuve que superar ya en el trekking por Dolomitas. Para mí, esa experiencia previa a mi diagnóstico me ayudó muchísimo mentalmente a poder afrontar con integridad absoluta mi proceso oncológico. Lo fue porque me ayudó a aceptar mi enfermedad desde el minuto uno y a romper con los miedos, a ser capaz de traspasar límites, de sentirme y escucharme con honestidad desde lo más profundo de mi ser, acallando las exigencias de los otros, tapándome los oídos para no escuchar sus miedos, rodeándome de personas bonitas que yo elijo para que me acompañen en mi camino y de intentar por todos los medios no perder de vista la puñetera línea roja de la que Xavi Esteller (director de Esteller, empresa distribuidora de Sea to Summit) hablaba para conseguir llegar a mi cima personal.

 

Sea to summit y Betty Serrano

 

 

Yo seguí mi línea roja y todavía hoy la intento seguir, porque no se acaba en superar mi enfermedad. Mi línea roja, me he dado cuenta, que va mucho más allá. Me lleva a escucharme y a pensar que lo que realmente quiero es poder ayudar a otros, a poder seguir su línea roja, a no tener miedo a perderse por el camino… A saber que, si tropiezan y se caen, siempre podrán levantarse.